Por AROMAMATRIX Project Team
La formulación de perfumes comienza traduciendo el lenguaje de la marca a un objetivo olfativo. «Fresco, lujoso y duradero» es demasiado amplio; un briefing útil conecta el público, la ocasión, el posicionamiento de precio y el carácter olfativo.
El perfumista puede interpretar el briefing mediante varias muestras codificadas que exploran distintos equilibrios, en lugar de pequeñas variaciones de un solo aroma. Las referencias pueden explicar un ambiente o una estructura, pero el objetivo debe ser una dirección original, no la promesa de una réplica exacta.
Pruebe la salida, el desarrollo y el secado en intervalos constantes. Considere la difusión, el carácter y la adecuación a la marca, no solo la intensidad. Revise la fragancia en la concentración y el vehículo previstos, porque el rendimiento en un vial no permite predecir por completo el producto terminado.
Indique el código de la muestra, describa qué debe conservarse y priorice el cambio. «Reduzca la salida cítrica punzante manteniendo la base amaderada seca» es más útil que «hágalo más suave». Tras la aprobación, fije la referencia y la concentración de la fragancia para que compras y composición utilicen la misma versión.